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El razonamiento de lo irracional. Parte I.

tortugatierra
Me gustaría escribir este artículo desde un punto de vista personal, me propongo escribirlo sin ningún rigor científico y del tirón, que las divagaciones guíen mis palabras sobre la marcha.

La cuestión que atañe al sentido del título es algo que siempre trato de tener en cuenta cuando me enfrento a un pensamiento irracional, sea del tipo que sea. Es importante para mi saber cuales son los razonamientos que permiten que alguien tenga una creencia irracional, por lo que probablemente falle en la premisa, ya que normalmente las personas no se consideran irracionales, para todos, nuestra forma de pensar y actuar es absolutamente racional y fundamentada, incluso cuando no tenemos ni idea de lo que estamos hablando. Dicho esto, quizás convenga cambiar los términos del planteamiento, ¿cual es el razonamiento que justifica una creencia falaz?. Obviamente, solo puedo pensar que sea por ignorancia, pero, en general, ¿Somos tan ignorantes?

Probablemente si, mucho más aun de lo que creemos. A lo largo de nuestra historia, la información y el conocimiento han ido evolucionando junto con el ser humano, inicialmente un individuo era capaz de acumular un conjunto de conocimientos acerca del mundo en que vivía, esos conocimientos eran imprescindibles para garantizar su supervivencia, servían para hacer predicciones acerca de ese mundo, el hecho de poder predecir cuando y donde se puede encontrar agua, de que plantas no comer, ante que señales salir huyendo o cuales son los rastros de una presa o un depredador era absolutamente fundamental, ese conjunto de conocimientos eran asimilados por el resto del grupo o su descendencia, unas veces por transmisión directa y otras por simple observación, probablemente algunos emularían las acciones y reacciones de quienes poseyeran más experiencia. 

Este sistema de adquisición de conocimientos tiene una serie de inconvenientes, el principal es que su difusión es muy limitada, tan solo a algunos miembros de un grupo muy cerrado, de hecho muchos de los descubrimientos o técnicas usadas en un grupo no eran utilizadas en otro en cientos o miles de años, hasta que por si solos llegaran a la misma conclusión, de hecho el descubrimiento y uso por ejemplo de la rueda se dio en casi todas las culturas de un modo similar, pero muchas veces de forma independiente en lugares sin conexión entre ellos y con márgenes de tiempo de lo más variados. 

Otro de los inconvenientes es que la transmisión del conocimiento no aseguraba la calidad del mismo, la información era asimilada de forma subjetiva y transmitida nuevamente del mismo modo.

Este sistema poseía a parte otra limitación importante, ya que limitaba el volumen de ese conocimiento. obviamente el hombre primitivo no podía permitirse el lujo de dedicar su existencia a ampliar sus conocimientos, de hecho en una época muy temprana ni siquiera había un alto grado de especialización individual, básicamente todos eran cazadores, recolectores, de hecho no es hasta que la agricultura y la ganadería cuando de forma generalizada se comienzan a extender cuando los seres humanos pueden vivir de lo que producen unos pocos y comienzan a dedicarse a otros menesteres que intercambian finalmente por alimento. Esta ocupación y la naturaleza de la transmisión de conocimientos limitaba inevitablemente el volumen de estos  a lo que pudiera recordar, entender y transmitir una sola persona, cualquier conocimiento que quedara fuera de él, no podría ser transmitido. 

Pero no queda ahí la cosa, a parte de todos estos inconvenientes había que añadir el hecho de que las ordas, tribus o asentamientos bien podían ser exterminados íntegramente en cualquier momento debido a muchos factores, guerras, hambruna, enfermedades, etc. con lo que el conjunto de conocimientos desaparecería inevitablemente con ellos.

Este método aunque hoy nos parezca ineficiente, fue un medio que funcionó durante miles de años y nos proporcionó la capacidad de adaptarnos más eficientemente al medio, pero en cualquier caso, la evolución de la comunicación era inevitable. 

Cuando aparece la escritura se produce un salto cualitativo sin precedentes, en mi opinión es el avance tecnológico que sustentaría todo nuestro futuro desarrollo, un libro, papiro o pergamino supone una memoria externa, un almacenamiento humano fuera del cuerpo humano, una extensión de nuestro cerebro en el que la información se conserva íntegramente de forma digital para poder consultarla sin necesidad de memorizarla, ahora parece algo normal, pero es de suma importancia, por primera vez el ser humano podía poseer un sistema de almacenamiento con capacidad muy superior a su memoria y consultarlo para usarlo en cualquier momento, aunque directamente olvidara el contenido, podía repetir la misma operación infinidad de veces, además, no solo el, sino todo el que conociera la técnica de la lectura, por los siglos de los siglos sin que se adulterase el contenido. 

La escritura para el hombre significó lo que los disquetes para un ordenador, ya no era necesario vivir una experiencia para acumular conocimiento, ya no era necesario vivir de cerca con quien aprendiera o dedujera un patrón útil en el mundo, ahora podía transmitirse de una forma idéntica a un sinfín de individuos. Por supuesto este avance no estuvo en disposición de ser aprovechado en su totalidad hasta mucho más adelante, cuando por un lado la mayoría de la población aprendió a leer y escribir y cuando la imprenta permitió la publicación en serie de los ejemplares y ahora recientemente cuando todos o casi todos podemos acceder a un volumen enorme de información desde nuestras casas, teléfonos, tabletas, etc. 

Durante un periodo de tiempo bastante largo en el desarrollo del conocimiento, el ser humano pese a todo, era capaz de contener una gran parte de los conocimientos de su especie en un solo individuo, evidentemente era ya hace un par de miles de años saber literalmente todo, ya que existían bibliotecas enormes que no conseguiríamos leer en unas cuantas vidas humanas, pero si era posible acumular la mayor parte de los conocimientos relativos a un solo tema, es más, incluso algunos eruditos podían poseer un amplio conocimiento de una rama entera o de un conjunto de ellas. Como parte de la evolución del conocimiento, A medida que se fue ampliando empezó a ser necesaria la especialización, alguien que deseara dedicar su vida al estudio tendría que hacerlo sobre una parte del conocimiento humano, ya no era posible que alguien supiera de todo ni siquiera de forma superficial, hasta el punto en que el volumen de conocimientos fue tan grande que el conocimiento individual solo suponía una pequeñísima fracción del conocimiento humano. 

Esto en nuestros días es una realidad, aun no hemos podido desarrollar nada que impida la limitación de que un ser humano no pueda poseer todos los conocimientos de su especie, aun estamos limitados a consultar en fuentes de almacenamiento externos el conocimiento que otros individuos de nuestra especie han acumulado y puesto a nuestra disposición.

Si cuantificáramos el volumen de información existente con el volumen de información manejable y asequible para un individuo “normal”, nos encontraríamos con una fracción absolutamente despreciable. Lo que conlleva a la reflexión en cierto sentido contradictoria de que el ser humano en general posee un conocimiento inmenso, pero sin embargo, generalmente, de forma individual posee un conocimiento miserable.

No quiero con esto caer en la Ironía Socrática con aquello de que “yo solo se que no se nada”, la verdad es que poseemos como especie un conjunto de conocimientos muy grande y muy preciso acerca de casi todo, poseemos un conjunto de conocimientos que abarcan desde las cosas inimaginablemente pequeñas como las partículas subatómicas hasta cosas tan descomunalmente grandes como el universo observable, por supuesto nos queda mucho camino aun, pero también es mucho el camino andado, el problema es que estos conocimientos los poseemos como especie, a nivel individual hemos de restringirlos a áreas manejables por un solo individuo, y eso en el caso en el que nos dediquemos al estudio, en el caso de la mayoría de la población basta con un conjunto muy pequeño de conocimientos para poder desenvolvernos. 

Pero, ¿Por que es tan difícil adquirir ese conocimiento?, ¿Por que nos ha costado tanto tiempo y aun nos queda tanto por saber?. 
Lo cierto es que los seres humanos percibimos el Universo a través de nuestros sentidos, los cuales solo perciben una fracción minúscula de los procesos que nos rodean y nuestro lugar en el mundo abarca solo una insignificante porción del tiempo, una insignificante porción del espacio y dentro de unos parámetros y valores de calor, gravedad, presión, etc. que solo representan una franja infinitesimalmente pequeña en comparación con la amplitud que cualquiera de estos parámetros pueden mostrar, en definitiva, nuestras experiencias abarcan una fracción insignificante del Universo, difícilmente podemos con ello hacernos una idea real de como funciona.

Esta forma de percibir el universo implica que a medida que avanzamos en el conocimiento, este sea cada vez más distante con respecto a nuestra intuición, cada vez ha de apoyarse más aun en conocimientos previos y cada vez ha de descartar precisamente la intuición humana para poder alcanzarlo.

Este conjunto de circunstancias, el hecho de que no podamos poseer sino una pequeña parte del conocimiento existente, el hecho de que nuestras experiencias e intuición nos induzcan a conclusiones erróneas y que nuestros sentidos, incluido el sentido común sean incapaces de percibir en detalle la verdadera naturaleza de los procesos que nos rodean, hace que para poder realizar cualquier avance debamos establecer un protocolo para validar o invalidar cualquier información que nos llegue. Esta cuestión, la necesidad de un protocolo, parece hoy en día de una lógica aplastante, pero no siempre fue así, de hecho fue no hace demasiado cuando Galileo o Newton comenzaron a sentar las bases de ese protocolo.

El protocolo del que hablo, ha de aplicarse tanto a la hora de obtener el conocimiento a través de la investigación y la experimentación como a la hora de validar o invalidar un determinado experimento o investigación.

En el campo de la investigación y la experimentación debe suplir cada una de las carencias que tenemos los seres humanos, por ejemplo, tiene que ser sensible a todos los procesos que nos rodean, lo cual conseguimos con herramientas que son sensibles a muchos más procesos y a mayores o menores escalas de las que podemos percibir, como la radiación electromagnética más allá del infrarrojo y del ultravioleta, a temperaturas muy superiores o inferiores y más precisas de las que podríamos percibir mediante el tacto, que perciban tamaños, pesos, velocidades y escalas de tiempo mucho mayores o menores de las que tan siquiera podríamos imaginar. Tiene que descartar la intuición, lo cual se hace experimentando, midiendo y anotando los valores de un determinado sistema, analizando sus datos una y otra vez en una cantidad de individuos o condiciones lo más variadas posible para haya los verdaderos patrones que nos permitirán extraer las conclusiones más acertadas y que nos permitan hacer predicciones más exactas, un protocolo que  contraste y cualifique comparativamente los resultados, lo cual se obtiene haciendo grupos de control a los que en el caso por ejemplo de los medicamentos, se les administra un producto inocuo, un placebo para poder determinar los efectos reales asociados al tratamiento, este protocolo tiene que impedir que el deseo de hallar unos resultados determinados distorsione las interpretaciones de los mismo, en los que los investigadores no sepan a que muestra corresponde cada resultado, cuales pertenecen al grupo de control y cuales al tratamiento real, incluso que los pacientes si los hubiera desconozcan a cual de los grupos pertenecen. Para poder extraer de este protocolo unas conclusiones válidas debería tomarse la mayor cantidad de datos posibles y, una vez realizado, lo que realmente lo validaría totalmente es el hecho de que otros investigadores pudieran replicarlo con los mismos resultados, solo de este modo podemos validar un estudio y acumular nuevo conocimiento de un modo contrastado. Este método, obviamente es el método científico.

Pero, no todo el mundo se quiere dedicar a la investigación, ¿Que podemos hacer cuando queremos adquirir conocimiento determinado, cuando queremos aprender y queremos que la información que obtenemos sea rigurosa? Ciertamente el método científico nos garantiza el mayor rigor posible a la hora de realizar un descubrimiento, pero, ¿existe un método similar que podamos llevar a cabo desde nuestras casas para validar o invalidar un determinado tema? Rotundamente si, y es aquí donde todo el sistema normalmente falla, es en este punto donde pierde todo el valor todos los avances, los miles de años de evolución, la investigación, la transmisión del conocimiento, etc. es aquí donde todo falla.

De que sirve que haya 1000 estudios contrastados, que expliquen un proceso determinado con una gran exactitud, que sean capaces de hacer predicciones muy precisas, si cuando nos vamos a informar acerca del tema de ese estudio damos crédito al Chamán de turno y ni siquiera nos topamos con uno solo de estos estudios, evidentemente, y sobre todo si el Chamán de turno tiene cierto “don” para la comunicación, acabaremos por creernos todo lo que dice, no en vano, son los Chamanes con ese “don” los que en mayor número florecen y cobran relevancia.

Para poder validar el conocimiento por tanto, es necesario seguir un protocolo que al igual que hace el método científico para obtenerlo en la experimentación, sea capaz de suplir las carencias que por defecto los seres humanos tenemos a la hora de validarlo.

Con este tema me he extendido algo más de lo esperado, por lo que lo dividiré en dos partes.

(Continuará en la 2ª parte, aun por publicar en unos días).
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Aitor Jiménez Canino

Apasionado de la Ciencia y la tecnología, autodidacta, Diseñador, Editor e Infografista.
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